sábado, 16 de enero de 2010

Mi Amigo

Llegué más tarde de lo normal esa noche a mi casa, el día fue pésimo, el trabajo me absorbía y solo era una espectadora del proceso. Arrojé mis cosas al sofá, me desnudé y tomé una larga ducha mientras analizaba lo patética que era mi vida; al salir encendí el televisor pero a los pocos minutos me aburrió, tomé un abrigo y salí a caminar. Llegué a un parque que estaba a dos calles de mi departamento, al que por cierto nunca había ido, nunca había tenido tiempo para hacerlo.

Caminé varios minutos adentrándome en él hasta que decidí tomar un descanso y me senté en una de las frías bancas de concreto, a unos veinte metros frente a mi llegó un hombre que me miraba detenidamente y me sonreía, me quedé atónita por un momento, pasaron algunas cosas por mi mente pero ninguna de ellas era miedo. Le mantuve la mirada fija hasta que soltó una carcajada, dio media vuelta y empezó a caminar; la curiosidad pudo más que yo, después de todo buscaba algo con que distraerme y él lo sería, jugaría con ese hombre, así que comencé a trotar por sobre sus pasos, un par de minutos después vi su silueta, se percató de mi presencia y volvió a reír. Un apagón de todo el parque me dejo ciega unos segundos, desesperadamente mis ojos se adaptaban lentamente a la oscuridad y tenía miedo de volverlo a perder así que sin importarme chocar con algo seguí caminando hasta que mi visión mejoró pero aun así no vi la piedra con la que tropecé y caí sobre un montón de ramas secas, en ese momento las luces se encendieron nuevamente, como pude me puse de pie ignorando el ardor de las raspaduras y lo vi, ahí estaba mi compañero de juego riendo parado sobre una barandilla como de metro y medio que rodeaba una clase de cráter en la tierra, lentamente me acerqué y vi que era un lago artificial con patos, estaba como a tres metros de profundidad pero el agua no superaba los 40 cm. Mi nuevo amigo, me sonrió, abrió los brazos y se lanzó, corrí y vi el agua tiñéndose de rojo y vi las rocas en el fondo.

Subí al barandal y salté, simplemente quería terminar el juego y lo logré cuando mi cuerpo con el cráneo destrozado tocó el cadáver de mi único amigo; nunca me había dado por vencida, tenía que alcanzarlo.

Lord Azvrok.


1 comentarios:

Druid dijo...

¡¡HOLA!!
He acabado en tu blog por casualidad, a través de un relato que publicaste en escalofrio.com.

Tras leer alguna de tus historias me he decidido a comentar en esta, que aunque no es mi favorita es en la que creo que hay más posibilidades de que te fijes en los comentarios.

Me ha gustado especialmente el relato de "Su Esposa", oye, muy original, y la foto que pusiste al final te deja un amargo sabor de boca, que se combina genial con el final de la historia.
¡Buen trabajo!

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