Emen hetan.
Este relato lo escribí hace como 3 años y realmente me encanta, me gusta más la versión original la cual por diversos motivos tuve que modificar y guardar solo para mi lectura pero no cambió mucho en esta versión, bien, espero lo disfruten.
Buenas lunas...
Era una bella dama, estaba sentada al lado de una ventana, llevaba un hermoso vestido largo y negro, zapatos de tacón no muy alto y un abrigo sobre el cual caía una cascada de hermoso cabello negro hasta por debajo de los hombros, la chica no pasaba de 25 años. Llevaba poco tiempo inconsciente cuando comenzó a despertar.
El sitio en el que se encontraba parecía haber sido sacado de una película de terror. Era una habitación grande y oscura, a excepción de la silla donde estaba sentada la chica y una vieja mesa con otras tres sillas no había más cosas en la habitación. La única y tenue luz que entraba en ese sitio era el esplendoroso brillo de la señora de los vampiros. La chica se asomó por la ventana y a pesar de estar confundida se dio cuenta de que estaba en un segundo piso.
De repente reaccionó totalmente, no sabía dónde estaba, ni como había llegado a ese sombrío lugar, escuchó pasos y unos segundos después se abrió la puerta que estaba a unos 8 metros de ella; con paso lento entró una mujer. Esa mujer tomó una silla y sentó frente a la confundida chica.
Estuvieron frente a frente unos segundos en silencio, la mirada fría de la mujer que acababa de entrar daba temor e imponía respeto; llevaba puesta una corta falda con una blusa de manga larga y botas, todo eso era blanco y contrastaba perfectamente con el rojo fuego de su cabello.
— ¿Cómo estás? — Rompió el silencio la mujer que acababa de llegar —Mi nombre es Thely
—No sé, supongo que bien ¿Dónde estamos? ¿Quién eres? ¿Qué me ocurrió? — Preguntó algo temerosa la chica
— ¿Qué recuerdas?— Preguntó Thely sin contestar ninguna de sus preguntas
—Nada, no recuerdo ni mi nombre
—Cálmate, no llores, pronto recuperaras la memoria. Tu nombre es Sabine pero antes de continuar te contaré una historia
—Cierto, me llamó Sabine ¿Qué hacemos aquí?
—Cálmate, vas a encontrar respuesta pronto— Le replicó Thely con un tono de voz poco más fuerte —Se paciente; pon atención a la historia, te va a gustar, cuando finalice me preguntas todo lo que quieras.
Sabine frunció el ceño y asintió con la cabeza únicamente.
—Era una noche de invierno— Comenzó a narrar Thely —Ella corría sin parar, no sabía a dónde ir, no sabía que iba a pasar pero se imaginaba lo peor
— ¿Quién era ella? — Pregunta Sabine
—Era una tonta humana llamada Freyja, la que entró en terrenos que no debía, era quien veía todo como un juego, se le advirtió e hizo caso omiso, pero estuvo bien, hubo más comida para aquellos que la cazaban
— ¿Quiénes eran ellos?
—Aquellos a quienes todos temen, la suma de todos los miedos y fobias, aquellos a los que con solo oír sus voces o ver sus sombras atemorizan al más experimentado, al más valiente, aquellos con sed de sangre y venganza, los que viven en las sombras
— ¿Qué quieren?
—A ella, su vida, su alma, su ser
— ¿Son vampiros?
—No, los vampiros les temen, son algo más fuerte y poderoso
— ¿Son humanos?
—Jajaja, los humanos son simples moscas comparados con ellos (sin ofender a las moscas)
—Entonces ¿Qué son?
—Nada, todo, fantasmas, demonios, ángeles, dioses. Lo que ellos quieran, existen porque quieren, si no simplemente desaparecen
—Continúa por favor
—La siguieron por un par de horas, hasta que ella se cansó y se paró, ellos se detuvieron a unos 4 metros de ella
— ¿Por qué no la atacaban?
—La acechaban, esperaban a que se acorralara sola mientras la rodeaban y después la estuvieron observando por varios minutos
— ¿Por qué la veían y no la atacaban?
—Veían como sufría
— ¿Por qué sufría?
Porque sabía que iba a morir pero no como, veía pasar su vida en un segundo, pensaba en su familia, amigos, pensaba en que no los volvería a ver, en los errores que cometió en su vida y como pudo haberlos solucionado; pero ya era demasiado tarde, ellos no juegan. Después de unos minutos de silencio y tranquilidad ellos dieron un par de pasos hacia Freyja, ella comenzó a llorar y a rogar por su vida. De repente uno de esos seres da un paso más y le pregunta: — ¿Estas contenta? ¿Valió la pena? ¿Te despediste por última vez de tus amigos y familia? ¿Qué fue lo último que les dijiste? ¿Hasta luego? ¿Nos vemos luego? ¿Crees que esto fue suficiente? ¿Te das cuenta de lo que va a pasar? — Después regresó son el resto, ella gritó y ellos se rieron, pero no fue cualquier risa, fue la risa de un asesino antes de jalar el gatillo, de un drogadicto antes de inyectarse, de un violador antes de penetrar a su víctima. Comenzaron a acercarse lentamente, paso por paso ella lloraba más, como pudo gritó pero nadie estaba cerca, únicamente ellos y aunque hubiera alguien, nadie ni nada puede detenerlos. Estando a un metro de ella uno de esos seres preguntó: — ¿Ya viste la luna? Es hermosa, tan hermosa como la vida, tan hermosa como la muerte; tu vida acabó y sigue tu muerte, pero va a ser muy bella, igual que la luna…
— ¿Por qué hacen esto? — preguntó inútilmente Freyja
— ¿Por qué no hacerlo? — responden al unisono sus acechadores
—porque es malo
— ¿Por qué? ¿Cómo sabes lo que está bien y lo que está mal? ¿Nunca has hecho algo de lo que te arrepientas? No mientas, si así fuera no estarías aquí.
—Por favor no me hagan nada
— ¿Crees que con palabras puedes cambiar tu destino? No desperdicies saliva, no te esfuerces, total, muerta ya estas.
— ¡No! Por favor, se los suplico, no me maten, no tienen que hacerlo ¿Qué es lo que quieren? ¿Cuánto dinero quieren?
— ¿Dinero? — Todos los seres se ríen fuertemente — ¿Crees que hacemos esto por dinero? Pobres estúpidos mortales, creen que el dinero lo es todo, que patéticos, dinos, a nosotros de que diablos nos serviría el dinero, ni siquiera somos humanos. No digas estupideces, ya estas delirando. Sabes, nos estamos aburriendo y debes estar cansada ¿Ya viste? Está a punto de amanecer, voltea al cielo, despídete de la luna— Con temor, Freyja subió la mirada y uno de esos seres le abrió la garganta con una daga; la sangre proveniente de sus arterias salpicó a todos esos extraños seres. Mientras caía al piso ya casi inconsciente, las sombras la cubrieron totalmente y se oyó su último grito, un grito tan ensordecedor que aquellos que la rodeaban se quedaron inmóviles, uno de ellos se le encimó y la besó para terminar con el grito mientras su túnica negra absorbía las lagrimas y la sangre de la chica; los demás se le acercaron y como hambrientos animales frente a una bolsa de comida se le echaron encima y la despojaron de todas sus prendas. Estando ya desnuda, vestida únicamente con su sangre escurriendo de su cuello hacia sus senos y deslizándose por su estomago hacia sus piernas aguardaba muerta a que sus agresores terminaran; levantaron el cuerpo que por la sangre y los primeros rayos del sol brillaba como el cuerpo de un ángel, un hermoso, muerto y rojo ángel. Caminaron varios kilómetros con ella en brazos hasta que llegaron a un cementerio donde guardaron el cuerpo en una vieja capilla mientras esperan el anochecer para cazar.
— ¿Te gustó la historia Sabine? — pregunta Thely
—Sí, pero ¿Por qué me la contaste?
—Era importante que la oyeras
— ¿Por qué?
—Pronto lo descubrirás
—Está bien, pero hay cosas que no entendí ¿Por qué la cazaban?
—Por tomar decisiones que no eran correctas, por intentar ser alguien que no era, por ambiciosa, por tonta. Freyja era una dulce y tierna chava de muchacha de veinticuatro años, era muy estudiosa, estaba a punto de graduarse de la universidad cuando le fue ofrecido un poder poco común por medio de un clan espiritista. Ella ilusionada aceptó, pero le dijeron que para lograr controlar ese poder era necesario mucho tiempo de estudio y que debía ser cautelosa ya que había peligros insuperables en este tema. Ella se hartó al ver poco progreso en los dos años que llevaba así que decidió salirse y seguir por cuenta propia pero tomó el camino equivocado y lo logró aunque no comprendía en realidad nada de esto ni lo que significaba, lo logró al punto de creerse el ser más importante que ha existido pero aquellos que le ayudaban llegaron al momento de querer cobrar por sus servicios; la tonta de Freyja al sentirse superior a ellos intentó destruirlos pero se equivocaba, nunca había sido superior a ellos, trataba con una fuerza superior a los demonios y los ángeles, hizo algo peor que vender su alma al diablo. Desde ese momento aquellos seres la cazaron hasta su último día.
—Entonces ¿La historia es real? —Preguntó con asombro Sabine
—Sí, fue verídico— Respondió Thely con un tono de voz un tanto melancólico — ¿Tienes otra pregunta?
—Sí, al final de la historia, en el camposanto ¿Por qué la dejaron en la capilla y no se la comieron o la enterraron?
—No se la comieron porque carne no es lo que consumen y la dejaron en la capilla porque la historia aun no concluye
— ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo conoces la historia tan detalladamente?
—Ven, sígueme— Thely se levantó y caminó hacia la puerta. Al salir de la casa se topan con un gran cementerio
— ¿Es este el cementerio de la historia? —Preguntó Sabine sin recibir respuesta alguna más que silencio, eso fue suficiente para ella. Caminaron unos cien metros entre lapidas hasta que Thely se detuvo dándole la espalda a una tumba vacía
—Este es el motivo por el cual conozco a la perfección la historia— Murmuró Thely con lagrimas brotando de su ojos, dio un paso hacia un lado y Sabine pudo leer la inscripción en la lapida:
“Thely Freyja Zaraq”
1982-2009
—Oh por dios, tu eres Freyja, pero se supone que estas muerta, entonces ¿Yo también lo estoy?— con nerviosismo preguntó Sabine
—No, no lo estas— Respondió Thely añadiendo en voz baja —Aun no.
— ¿Y tu cuerpo? ¿A dónde vamos? ¿Por qué dices que aun no se ha acabado tu historia?
—Cállate y sígueme— Comenzó a caminar Thely nuevamente con Sabine atrás de ella, llegaron a una colima desde donde se veía una capilla del otro lado de por donde subieron.
Thely bajó casi corriendo y entró en ella y aunque lo dudó un poco Sabine también lo hizo.
—Frente a ti yace lo que fue mi cuerpo físico— Cuando Thely terminó de decir esto casi un centenar de velas dispuestas por toda la capilla se encendieron —La historia no ha terminado porque tu participas en ella
— ¿Yo participo?— Cuestionó Sabine temerosa — ¿Qué tengo que hacer?
—Únicamente enterrar mi cuerpo— Thely sonrío, Sabine asintió con la cabeza y caminó hacia el cuerpo de Thely; al intentar levantar el cuerpo algo que estaba sobre él y que no había visto cayó al suelo, se agachó y lo recogió, era una daga con sangre, volteó a ver a Thely pero esta ya no estaba pero sabía qué era lo que tenía que hacer, en ese momento la daga, por la sangre que aun estaba fresca y se había deslizado hacia el mango, se le resbaló y se cortó la palma de la mano. No le dio importancia a la herida por no ser muy grande y siguió con su misión. Levantó el cuerpo que era más ligero de lo que creía y lo llevó hasta la tumba. En el suelo encontró una túnica negra de terciopelo, cubrió el cuerpo con ella y finalmente lo enterró.
—Muy bien, ya casi terminamos— Dijo Thely que estaba atrás de ella sin que se hubiera percatado de su presencia
— ¿De qué hablas? Dijiste que si enterraba tu cuerpo terminaba tu historia
—Y es cierto, mi historia ya terminó, pero la tuya apenas comienza
— ¿Mi historia? ¿De qué hablas? Yo no tengo historia
— ¿Recuerdas la pregunta que me hiciste sobre que eran esos seres que me mataron?
—Sí ¿Por qué?
—Ahora vas a poder hacerles la pregunta personalmente— Alrededor de ambas surgieron de la nada los seres que había narrado en su historia. Para Sabine eran aun más aterradores de lo que había imaginado; seres de casi dos metros cubiertos totalmente con una capa negra que no dejaba ver absolutamente nada, ni la cara siquiera.
—Hola Sabine— habló uno de ellos, también sus voces eran peores de lo que imaginaba —Vemos que tienes curiosidad por nosotros; de forma resumida y comprensible para el tonto cerebro humano somos como el amor, se que suena extraño pero no hay otra cosa con la que pueda compararnos. Todo el mundo sabe que es, todo el mundo lo siente de manera distinta y cada quien lo ve de diferente forma. Nosotros somos algo parecido pero con la diferencia de que si existimos, pero igual cambiamos de forma y de nombre, podemos ser demonios, temor a algo y un largo etcétera. Sabine dinos algo, la historia de Thely se te hizo familiar ¿No? Ya recuperaste la memoria ¿O miento?
— ¿Por qué los trajiste?— Después de un largo silencio Sabine habló dirigiéndose a Thely
—Yo no los traje, como te dije, mi historia terminó pero la tuya no— Respondió Thely riéndose secamente
— ¿Qué no ves? Ya esta anocheciendo—Mencionó otro de esos seres
—Sí ¿Y? — Contestó Sabine con tono de voz cada vez más nervioso
—Thely, repítele el final de tu historia a esta estúpida
—Guardaron el cuerpo en una vieja capilla mientras esperan el anochecer para cazar…
—Gracias Thely, ahora te pregunto Sabine ¿Ya viste que está anocheciendo? —
En cuanto oyó eso Sabine rompió en llanto —Por favor Thely no dejes que me hagan esto, lo hicieron contigo pero ayúdame a detenerlos para que nadie más sufra
—Me gustaría hacerlo pero no puedo, cometiste los mismo errores que yo, debes pagar por eso, por tus venas ya corre sangre de presa y por si esto fuera poco ayudaste a concluir un ciclo para iniciar otro.
—No sé de que hablas— Gritó Sabine llorando
—Claro que si lo sabes, pero te lo recuerdo, observa tu mano, la daga con la que te hiciste eso fue con la que abrieron mi cuello y al cortarte, mi sangre se mezclo con la tuya, mi sangre era sangre de presa y ahora la tuya también y por último, terminaste el ciclo al enterrar mi cadáver— Thely se desmayó y empezó a convulsionarse, todo se oscureció por unos segundos y cuando algo de luz llegó, Sabine vio que Thely ahora era uno de ellos y comenzó a correr
— ¿Por qué lo hacen? — Gritó Sabine mientras corría sin voltear atrás
— ¿Por qué no hacerlo? — Respondió Thely o lo que era Thely mientras reía y la veía correr. Unos segundos después los seres se deslizaban por entre la noche persiguiendo a Sabine
La próxima noche:
Había una bella dama sentada al lado de una ventana, la poca luz que había era el brillo de la luna aunque el amanecer ya estaba cerca, la chica escuchó pasos y la puerta frente a ella se abrió; entró una mujer, tomó una silla y se sentó frente a ella
— ¿Cómo estás? Mi nombre es Sabine y te voy a contar una historia que te va a gustar…
Lord Azvrok.